Ligero de equipaje

Tengo que reconocer que lo que escribo lo hago como terapia, más que sentirme altamente orgulloso de lo sucedido.

Esta mañana al iniciar el 21k de Monterrey, en los preparativos para arrancar, por un terrible descuido tiro mis lentes obscuros, escuché que cayó algo, pero en mi reacción de segundos volteo y los busco y ya me los habían robado. Pregunté, los busqué desesperadamente sin ningun éxito.

Mi frustración, coraje, desmotivación me tenía devastado. Era una compra importante para mi y se complementaba con un regalo navideño familiar muy significativo, que sin ellos carece de sentido, y aparte de todo, había que correr los 21 kilometros.

Los primeros 10 kms fueron tortuosos, mi voz interna llena de odio me llevaba atormentado. La carga emocional estaba agotando mi cuerpo y se reflejaba en dolores musculares que normalmente no suelen aparecer y tengo que aceptarlo, hasta a Dios llegue a reclamarle, de que ha servido ser ejemplo de honestidad, deporte, vaaaa!! Nada daba sentido a lo que pensaba.

Iniciando la segunda etapa del medio maraton, entre todas las voces de fantasmas que escuchaba, sobresale una que me dice claramente: Ya deja de lloriquear, tu te estas quejando de haber perdido tus lentes y el lunes pasado un corredor perdió a su hijo de 8 años.

Este pensamiento calmó mis demonios, me centró, me permitió reenfocar mis fuerzas que tenía dispersas en emociones negativas. Baje la velocidad, caminé un poco, tome agua y retomé el camino. Estaba empezando la carrera de nuevo, a partir de ese momento empezé a escuchar las energizantes porras que antes ignoraba, empezé a saludar gente en la carrera, me reintegré a lo que estaba acostumbrado a hacer en cada carrera, disfrutar, animar, demostrar que es posible terminar un compromiso que se establece.

No digo que estoy feliz, me sigue doliendo mucho y no lo termino de procesar, pero creo que no es mas que una pequeña lección de lo arraigado que estamos a las cosas materiales y no nos damos cuenta de la cantidad de bendiciones que tenemos que es imposible cuantificar en dolares.

No son nada agradables estas experiencias pero sin duda debemos tener la capacidad de recuperar la lección que viene en su interior. Como dice Anthony de Mello en su libro Ligero de Equipaje: “El mundo esta lleno de sufrimiento. La raiz del sufrimiento es el apego a las cosas. El remedio esta en dejar caer el apego a las cosas”.

Como sea se aceptan donaciones para unos lentes nuevos, puede llamar al 1800OAKLEYFORCHICAGO.

😃 Es broma, creo que empiezo a procesarlo.

Gracias por acompañarme con tu lectura

Un abrazo
Bienvenidos comentarios
@fy66
Fyepiz66@hotmail.com
www.faustoyepiz.com
Fausto

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